SAN PEDRO: Condenaron a 23 años de cárcel al hombre que mató a una menor y ocultó el cuerpo en una heladera

SAN PEDRO: Condenaron a 23 años de cárcel al hombre que mató a una menor y ocultó el cuerpo en una heladeraLa joven asesinada era Adriana Estefanía Dos Santos, quien tenía 16 años. El imputado, Nelson Winnik, de 41 años en ese entonces, firmó un juicio abreviado en el Tribunal Penal de Eldorado.

El sueño de Adriana Estefanía Dos Santos, de 16 años, era ser maestra jardinera porque adoraba a los niños, los bebés y todas las criaturas, tal como contó a este Diario su madre.

El viernes 8 de septiembre de 2023 tuvo una discusión con su progenitora y se fue sola. Nunca más la vieron con vida.

Una semana después, hallaron su cuerpo dentro de una heladera, en una vivienda del barrio Imas de la localidad de San Pedro. Los vecinos llamaron debido al olor nauseabundo que emanaba desde el interior del inmueble. La habían asesinado de 13 puñaladas.

Al otro día, el hombre que habitaba esa casa, identificado como Nelson Osvaldo Winnik, de 41 años en ese entonces, fue detenido, oculto en un tacuaral cercano al domicilio de su madre, en la localidad de San José.

En las últimas horas, Winnik reconoció ser el autor del crimen al firmar un juicio abreviado en el Tribunal Penal de Eldorado.

El imputado acordó cumplir una pena de 23 años de prisión efectiva y por el delito de “homicidio simple”, indicaron las fuentes.

No solo admitió la materialidad del hecho, además se hizo cargo de la autoría. Lo hizo frente a su abogado y el fiscal Federico José Rodríguez.

El caso aún guarda interrogantes, ya que no se pudo establecer si la menor fue abusada sexualmente o si hubo un intento de someterla por parte del acusado y ella se defendió.

Una cosa es segura, su familia siempre sostuvo que no había ningún indicio o evidencia de que ella conociera al ahora condenado asesino. Por lo que la principal hipótesis de los investigadores siempre giró en torno a un rapto con fines sexuales. Al momento de ser capturado hallaron documentaciones de la víctima en poder de Winnik (DNI y una tarjeta de débito bancaria). El arma blanca utilizada no fue hallada, pero para los forenses se trató de un cuchillo con una hoja no mayor a 13 centímetros.

El hallazgo y el acusado
El viernes 15 de septiembre de 2023 a la noche, el olor a descomposición que emanaba de un monoambiente de la calle Chaco, en el barrio Imas de San Pedro, obligó a que un cuñado del hombre que lo alquilaba abriera el lugar.

Allí, se toparon con el peor escenario. Había un cadáver, envuelto con frazadas y adentro de una bolsa plástica, todo sujetado con retazos de cables de electricidad y acomodado en la parte baja de una heladera de dos puertas (con freezer) y que para asegurar que no se abriera sola fue sujetada con la cinta de embalar de encomiendas.

Se trataba de un cuerpo femenino con una data de muerte de unos cinco días. El único ocupante de esa habitación al que los vecinos “nunca vieron que llevara a mujeres al lugar” se convirtió en principal sospechoso. Lo habían visto irse 24 horas antes (el jueves 14 de septiembre), pero no llegó lejos. Al otro día fue detenido en San José cerca de la casa de su madre. Se trataba de Winnik.

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En la vivienda los peritos incautaron un par de zapatillas y ropa de mujer, principalmente una remera con manchas presuntas de sangre. En ese momento la madre de la víctima reconoció por fotografías estas prendas como las de su hija.

El acusado era considerado por los vecinos como poco comunicativo, no tenía oficio o trabajo estable y al parecer tenía problemas de adicción. Se había mudado hacía dos meses a San Pedro.

“Bajo engaños”
Otra pregunta que quizás quede sin responder es cómo y cuándo se cruzaron los caminos del asesino y la menor. En su momento, la madre de la víctima dijo que “nunca escuchó hablar o mencionar a su hija el nombre del detenido, que nunca lo vio ni lo conocía”.

Acerca de qué pudo haber pasado cree que “ese hombre la llevó bajo engaños, la ilusionó con algo y la hizo ir hasta su casa, donde pasó lo que pasó. Si ella fue hasta ese lugar no fue por voluntad propia, fue con mentiras”.

Respecto a lo que sucedió el último día que vio a su hija, relató que fue “una discusión de madre e hija, como cualquier otra discusión. Fuimos al banco del pueblo y como soy su apoderada retiré el dinero de su tarjeta, 60 mil pesos. Entonces ella quería ese dinero, pero no se lo entregué porque para nosotros que somos gente humilde significa mucha plata. Entonces ella se fue enojada, nada más”. Recordó también que su hija “era muy buena estudiante”. Ejemplo de ello es que “terminó quinto año de la secundaria con 16 años”. Muchas veces me dijo que “quería seguir estudiando para maestra jardinera, era su sueño, su objetivo”. “Lamentablemente le diagnosticaron insuficiencia renal crónica, tenía que hacer hemodiálisis seguido. Sufría mucho y seguir con el tratamiento no le permitió continuar estudiando”, dijo la mujer. De las 13 heridas cortantes que presentaba la menor la mayoría eran defensivas, salvo las del cuello y espalda, que le ocasionaron la muerte.

 

 

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