Jóvenes becados por el INYM trasladan conocimientos a las chacras y quieren formarse en agronomía

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Un relevamiento realizado por el Área Técnica del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) indica que los alumnos becados por la Institución trasladan a las chacras los conocimientos agropecuarios adquiridos en las aulas y que la mayoría prevé continuar los estudios universitarios, preferentemente la carrera de agronomía.

 

 

 

“Es realmente muy satisfactorio conocer estos datos”, dijo el presidente del INYM, Juan José Szychowski. “Los conocimientos  que reciben los jóvenes en los establecimientos agrícolas son transferidos a las chacras para mejorar la productividad  y además quieren seguir estudiando una carrera universitaria de la misma temática, con lo cual podemos decir que el INYM está contribuyendo decididamente en la formación de mujeres y hombres con mejores herramientas para ocuparse de la yerba mate y otros productos”, agregó.

El INYM otorga becas a jóvenes, hijos de trabajadores de la yerba mate, que cursan en escuelas secundarias con orientación agrícola, como Escuelas de la Familia Agrícola (EFA), del Instituto de Educación Agropecuaria (IEA), de Escuelas Agrotécnicas y otras instituciones de la zona productora.  En este 2021, fueron beneficiados un total de 442 alumnos de 43 establecimientos secundarios en la zona productora de yerba mate.

El relevamiento, a cargo de la trabajadora social Natasha Hofkamp, consistió en un cuestionario enviado a los alumnos becados en los 43 establecimientos de Misiones y norte de Corrientes.

 “¿Te resulta útil lo que aprendes en la escuela para ayudar a tus padres?”, fue una de las preguntas, a la que la mayoría de los encuestados respondió que lo aprendido, por ejemplo, sobre cubiertas verdes, poda de yerba mate y fertilización “se aplica en la chacra” y “sirve para mejorar la cosecha”; que “se las prácticas agroecológicas son más beneficiosas para la producción” y sobre los conocimientos contables, que “permiten ayudar a los padres en la toma de datos y administración de los trabajos que se van realizando”.

“Si es útil lo que aprendo en la escuela, porque puedo aplicar buenas técnicas, como el manejo de cubiertas verdes y el corte con el manejo de ramas maduras”, manifestó Daina, de la EFA Santa María Goretti, de Andresito.

Cesar, de la EFA San Arnoldo Janssen, de Puerto Esperanza, expresó que “resulta muy importante lo que se aprende en el establecimiento porque así puedo brindar ayuda a mis padres en la chacra, por ejemplo con prácticas aprendidas en el sector de la huerta”.

Por su parte, Yisel , del IEA 11, de Santa Rita, contó que “ lo que aprendo en la escuela me permite ayudar a mis padres, como el uso de curvas a nivel y uso mínimo de agroquímicos”; mientras que Milagros, del IEA 16 de Apóstoles, señaló que “todo lo que es relacionado los estudios es útil, más las prácticas de campo, ya que mi mamá trabaja de tarefera”, y  Aldana, del colegio «Paula Albarracín de Sarmiento», de Gobernador Virasoro, enfatizó que colabora con su mamá, quien está terminando la secundaria”.

Otra de las preguntas realizadas fue si tienen pensado seguir una carrera universitaria. La respuesta aquí fue contundente: la mayoría de los 442 alumnos prefiere continuar ingeniería agronómica.

También se les preguntó si toman mate y desde qué edad, entre otros ítems sobre este tema. El 97 por ciento de los jóvenes tiene el hábito de la infusión, y gran parte de ellos desde los 13 y 14 años, luego de compartirlo en familia.

El relevamiento, que incluyó más interrogantes, tiene como objetivo conocer y evaluar el alcance de las becas que otorga el INYM. “Es la forma que encontramos para conocer con más detalles de qué manera el programa del INYM impacta en la comunidad”, explicó Hofkamp. “Todos los datos que vamos recabando servirán para definir cómo optimizar la asignación del beneficio”, concluyó.

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