Confirmaron el procesamiento del empresario Marcelo Porcel por abuso y le pondrán una tobillera electrónica

“Cuando pienso en que Marcelo Porcel sigue en libertad, siento una profunda injusticia hacia nosotros, quienes vivimos situaciones abusivas y de alto riesgo. Me doy cuenta ahora del daño porque se aprovechó de nuestra inocencia para manipularnos y sacar provecho, lo que me genera impotencia y un enorme rechazo”, expresaron los jueces Ignacio Rodríguez Varela, Julio Marcelo Lucini y Hernán Martín López.

Confirmaron el procesamiento del empresario  Marcelo Porcel por abuso y le pondrán una tobillera electrónica

“Si sigue libre, esto puede volver a pasar”, advirtieron. Siete de las diez víctimas que denunciaron al empresario Marcelo Porcel (51) por abuso sexual enviaron cartas solicitando a la justicia su detención mientras avanza la investigación sobre los abusos cometidos contra compañeros del colegio de sus hijos en Palermo Chico.

El abogado de los padres de los adolescentes, Pablo Hawlena Gianotti, hizo llegar los textos escritos por los denunciantes durante la audiencia en la que la Sala IV de la Cámara del Crimen confirmó el procesamiento contra Porcel.

Finalmente, se rechazaron los pedidos del abogado defensor Roberto Rallín, aunque los jueces atendieron algunos de los argumentos presentados para cuestionar el procesamiento. Uno de ellos fue la calificación penal. Porcel, vinculado con Oh! Buenos Aires, el holding uruguayo que tiene la concesión del shopping que se construye en el predio donde funcionaba Buenos Aires Design, fue formalmente acusado por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado, corrupción de menores y producción de representación sexual de menores de edad, en diez hechos reiterados, agravados por tratarse de víctimas menores de 13 años.

Los camaristas indicaron que la discusión sobre la calificación legal corresponde a la etapa de juicio.

“Me parece insólito e indignante que nosotros, los denunciantes, hayamos tenido que enfrentar situaciones estresantes hablando en cámara Gessel y ante psicólogos, mientras que ni él ni sus hijos fueron citados a declarar”, cuestionó uno de los adolescentes.

“Solo quiero justicia y verlo preso el tiempo que corresponda, eso es lo que merece”, agregó, pidiendo a los jueces que “se pongan en nuestros zapatos” e imaginen un escenario similar con sus seres queridos.

Otro de los textos alertó sobre la posible existencia de nuevas víctimas si Porcel no es condenado: “No les quepa duda de que seguirá abusando de cualquier niño vulnerable. De hecho, hay más víctimas que aún no pueden hablar con sus padres por el miedo que le tienen a Porcel. Él es responsable de todos los hechos denunciados y debe estar detenido”, afirmó.

“Marcelo Porcel es una persona peligrosa. Quiero que entiendan el poder que tienen ahora en sus manos: la capacidad de hacer el bien a la sociedad o el mal. Dejar libre a alguien capaz de estas cosas horribles sería un error y ustedes también serían responsables por no decidir con justicia. Confío en ustedes. Cuando las personas con poder no son juzgadas igual que los demás, como lamentablemente ocurre con frecuencia, se genera impotencia y bronca. Este es su momento para demostrar que en este país aún hay gente honesta comprometida con el bien y el progreso”, escribió otro de los jóvenes.

Finalmente, la Cámara confirmó el procesamiento, pero no ordenó la detención de Porcel, que continuará el proceso en libertad. Sin embargo, se endurecieron las restricciones a su circulación. El empresario, que actualmente dirige una empresa agropecuaria familiar, tiene prohibido salir del país y se trabó un embargo sobre sus bienes por $111.564.950 (unos 80 mil dólares según el cambio oficial).

Además, se dispuso la colocación de una tobillera electrónica con monitoreo para Porcel y la instalación de 10 botones de pánico para las víctimas, con el fin de impedir que se acerque a ellas y controlar sus movimientos. La medida fue ordenada pero aún no implementada.

**Las acusaciones**

“Los hechos venían ocurriendo desde hace varios años, y fuimos atando cabos. Un chico decía que le había dado un masaje; un padre advertía ‘no dejes que tu hijo vaya a dormir’. Empezaron los rumores, se habló de que podría involucrar al hijo de alguien. Así, los padres comenzaron a indagar, aunque muchos chicos no querían hablar”, relataron fuentes a Clarín.

En 2024, los testimonios comenzaron a surgir. Las conversaciones entre padres de dos cursos del Colegio Palermo Chico derivaron en seis casos concretos y otros relatos que, sin explicitar abusos, describían conductas inapropiadas entre Porcel y los compañeros de sus hijos, quienes tenían entre 13 y 14 años cuando sucedieron los hechos.

Según informaron allegados a las familias denunciantes, “los hechos llevaban tiempo, pero se dieron a conocer cuando los chicos crecieron y empezaron a relatar estas situaciones”.

El empresario, padre de cuatro hijos que asistían a la misma institución, participaba activamente en eventos deportivos. “Lo veíamos siempre en los partidos de fútbol, incluso en aquellos en que no jugaban sus hijos. En algunos casos, chicos que pidieron cambiarse de curso o se mostraron retraídos luego fueron quienes denunciaron”, indicaron.

A medida que crecían, los adolescentes relataron conductas que no denunciaron en su momento pero que les generaban alarma: desde hacerlos correr alrededor de la mesa en ropa interior, hasta pagarles para que actuaran como fondo blanco en bebidas alcohólicas, y enviarles fotos de viajes o escenas cotidianas a través de chats privados.

Uno de esos grupos se llamaba “Shubidubi”, donde Porcel, autodenominado “Capitán”, convocaba reuniones que incluían alcohol y dinero para que los chicos consumieran. Incluso les pagaba transporte mediante aplicaciones, y muchos

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